Semana Vocacional

¿En qué consiste?

Cada año en nuestra Diócesis de Zipaquirá se tiene la experiencia de una semana vocacional, organizada por la pastoral vocacional, la cual es dedicada para compartir con los jóvenes en los colegios atendiendo a la invitación del Papa Francisco en su visita a Colombia cuando él decía: “los jóvenes son la esperanza de Colombia y de la Iglesia” es por eso, como Seminario Mayor tenemos la oportunidad de salir a algunos lugares de nuestra Diócesis a compartir sobre todo con aquellos jóvenes quienes se encuentran es sus últimos años de educación media.

De igual forma, es una pastoral que tiene la intención de favorecer la reflexión sobre la vocación de forma integral, pues todos los seres humanos en algún momento somos interpelados por Dios a dar una respuesta auténtica a su llamado, por tanto Él invita a cada uno a discernir la vocación para que tomando decisiones acertadas en nuestra vida nos autorrealicemos como personas integras; un ejemplo concreto es el de María Santísima quien fue atenta al llamado de Dios, superó sus temores y se convirtió en la primera discípula y misionera, y en modelo de virtudes vocacionales.

 La respuesta al llamado de Dios lleva a las personas a dar un sentido verdadero a su existencia, sin embargo, esto implica una apertura al diálogo consigo mismo, con los demás, y con Dios, en ese diálogo se ha de tomar conciencia del sentido de la vida desde Dios y para los demás, para una misión, de modo, el hecho de que se hable do vocación no se remite solamente al sacerdote o religiosa, sino que abarca un campo mayor en cuanto a que es un llamado también al matrimonio o la soltería, así entonces la vocación no es algo abstracto sino una respuesta que acontece en el aquí y ahora de la vida y de la historia con el fin  de que la persona encuentre la felicidad.

 Ahora bien, tampoco se puede confundir la vocación con una profesión, aun cuando ambas puedan estar interrelacionadas, en tanto que la profesión es un medio que puede favorecer la realización de la vocación, así entonces, es conveniente que la profesión que se escoja sea a partir de la conciencia vocacional personal para que esta forma la persona sea alguien exitoso y logre prestar un buen servicio a la humanidad que tanto lo necesita.

De este modo, la semana vocacional es pues el espacio propicio en que como comunidad del Seminario hacemos presencia en diversos lugares para brindar de manera especial en los colegios una motivación de carácter humano, cristiano y vocacional a los jóvenes y personas con quien se comparte; no obstante, esta experiencia no solo se basa en teoría, sino también es fruto de lo existe en el corazón del seminarista, ya que él se ha hecho participe de un llamado concreto, dado que la vocación precisamente es el llamado que Dios hace a cada persona a una opción de vida especifica en medio del mundo y que tiene como fin alcanzar la santidad.

Por ende, entre el 25 el 31 de agosto se realizará en nuestra diócesis la Semana Vocacional, que en este año se llevará a cabo en las siguientes parroquias: Zipaquirá (La Catedral, Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Chiquinquirá, Nuestra Señora de la Asunción, Divino Niño, Nuestra Señora de Lourdes), Cogua, (San Antonio de Padua), Paime (San Roque), Nemocón (San Francisco de Asis), Villapinzón (San Juan Bautista), Chocontá (Nuestra Señora de la Salud), Cajicá (San José de Riogrande), Villagomez, (Santa María), Gachetá (San Miguel Arcángel ) y la pastoral vocacional.

¿Cómo nos preparamos para esta experiencia?

Antes de iniciar la semana vocacional, como seminario vivimos la experiencia de un retiro espiritual, el cual nos prepara para ir llenos del Espíritu Santo y así, poder anunciar con valentía el Evangelio y de este modo cumplir la misión que Jesús nos ha encomendado “Id, pues y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19). 

De esta manera, cada seminarista siendo consciente del llamado personal que el mismo Jesucristo le hace, reafirma sus motivaciones y convicciones vocacionales, esto con la finalidad de hacer una buena siembra misionera, no solo a nivel vocacional; sino sobre todo, hacer un anuncio kerigmático donde cada persona que entre en contacto con él pueda situarse frente al mismo Jesús vivo y resucitado.     

Si bien, ésta semana no se reduce solamente a ir a tener un encuentro con los jóvenes de los colegios, es fundamental el testimonio de vida y vocacional que se ha de brindar en pro de la misma Iglesia universal que se ve reflejada en nuestra Iglesia diocesana; por ello, es necesario que cada seminarista se esfuerce por dar lo mejor de sí en cada encuentro que le sea asignado, siendo de esta forma coherente con lo vive, ora, cree y celebra; es indispensable reflejar el amor de Dios que inunda la vida de cada uno.  

Expectativas para la próxima semana vocacional

Hay desde el seminario un gran entusiasmo y anhelo por dar testimonio de lo que aquí se vive. Somos jóvenes que hemos decidido seguir a Cristo y llevar su mensaje a donde él lo permita. Por tanto, esta semana vocacional es una oportunidad para cumplir con el mandato evangélico, de anunciarlo. Unido a esto, nos motiva de gran manera, llevar una palabra a los jóvenes, quienes desde su empeño por vivir y transformar el mundo, pueden llenar cada espacio de la alegría de Cristo, y nosotros tenemos la oportunidad de apoyar ese buen propósito. Por otra parte, oramos continuamente para que el Señor conceda nuevos consagrados para su Iglesia. Por ello, además del testimonio que podamos dar y del colmarnos y contribuir a la vida y alegría de los jóvenes, es de gran gozo, que el trabajo de esta semana, dé fruto de nuevas vocaciones a la vida consagrada y religiosa, al servicio del pueblo de Dios; los jóvenes son motivo para renovar la vocación.        

Elaborado por Comunidad de Filipos

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